Cómo prevenir el rechazo, el bullying y la deserción deportiva infantil
Por Rubel Salomón, MA
Psicólogo Clínico y Máster en Psicología de la Actividad Física y Deporte
La educación física y la enseñanza basada en la orientación psicológica aplicada a la actividad física escolar no deben convertirse en espacios donde un niño descubra sus humillaciones.
Deben convertirse en lugares donde descubra sus capacidades, fortalezca su autoestima y aprenda a convivir de manera saludable.
En muchas escuelas de República Dominicana todavía no entendemos completamente que la actividad física no solamente desarrolla el cuerpo; también influye directamente en las emociones, la conducta social y la autoestima de un niño.
Muchos estudiantes llegan a la cancha con alegría y entusiasmo, pero otros llegan con inseguridad, miedo o rechazo emocional.
Y eso también debe ser observado y comprendido.
Hay niños que sienten vergüenza porque no tienen tenis adecuados.
Otros sienten incomodidad porque las canchas están bajo el sol intenso.
Algunos se sienten observados, rechazados o menos capaces físicamente que otros compañeros.
Aunque muchas veces esto parece algo simple, emocionalmente puede generar una desconexión con la actividad física y hasta una conducta negativa hacia el deporte.
Muchos niños no rechazan el deporte porque no les guste moverse. Lo rechazan porque emocionalmente no se sienten cómodos dentro del ambiente donde se desarrolla la actividad física.
Hay estudiantes que sienten que ir a la cancha es una obligación incómoda y no una experiencia positiva. Cuando un niño comienza a relacionar el deporte con vergüenza, calor extremo, rechazo social o humillación, puede desarrollar negación, apatía o aislamiento hacia las actividades deportivas.
Por eso es importante entender que la educación física no debe verse solamente como recreación o entretenimiento escolar.
La actividad física también ayuda a formar:
Dentro de una cancha, un niño aprende:
Pero si ese espacio no es emocionalmente seguro, el niño puede comenzar a construir rechazo hacia el deporte y hacia sí mismo.
Por eso, República Dominicana necesita fortalecer el enfoque emocional dentro de la actividad física escolar.
No basta solamente con enseñar ejercicios o deportes. También es necesario comprender cómo se siente emocionalmente el estudiante mientras participa.
Y ahí surge la necesidad de incorporar profesionales especializados en psicología de la actividad física y del deporte, o figuras de orientación deportiva dentro de las escuelas.
Profesionales capaces de trabajar:
Porque un niño emocionalmente seguro participa mejor, aprende mejor y se relaciona mejor.
La actividad física escolar debe convertirse en un espacio de inclusión, crecimiento y desarrollo humano, no solamente en un lugar donde el niño corre o juega bajo el sol.
Muchas veces, detrás de un niño que no quiere entrar a la cancha no existe vagancia. Existe miedo, inseguridad o una experiencia emocional que nadie ha aprendido a escuchar.
Reflexión final
Muchos niños abandonan el deporte no porque no tengan talento, sino porque emocionalmente nunca se sintieron aceptados.
Por eso necesitamos profesores y profesionales que comprendan la conducta humana dentro del movimiento corporal y el impacto emocional que puede tener la actividad física en la vida de un estudiante.
Educar físicamente también es acompañar emocionalmente.
Y cuando un niño se siente escuchado, respetado y valorado dentro de una cancha, no solamente mejora su participación deportiva; también fortalece su seguridad personal, su convivencia social y su manera de enfrentar la vida.
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